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DESPIERTA EL NORTE
Colaboración Ricardo Monreal Ávila

Por: Senador Ricardo Monreal Ávila


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24 de abril de 2012
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DESPIERTA EL NORTE

Ricardo Monreal Avila

 

(Intro: Hoy existe más  inseguridad, desempleo, desigualdad y corrupción que hace seis años. Por ello, la expresión “el cambio verdadero” adquiere resonancia en el norte del país donde ya conocieron el cambio ficticio entre dos expresiones de una misma corriente conservadora, PRI-AN) 

 

 

El pasado domingo, AMLO y Peña Nieto coincidieron en Monterrey como parte de sus respectivos programas de campaña. Sin embargo, la coincidencia en tiempo y lugar fue ocasión propicia para contrastar también dos estilos y programas diferentes.

 

AMLO viajó en vuelo comercial y EPN en jet y helicóptero privados. El candidato de las izquierdas estuvo ante una macroplaza llena de simpatizantes, con el sol en todo lo alto, mientras el candidato del PRI asistió a la Arena Monterrey, un recinto cerrado y bien ventilado, donde los asistentes eran en su mayoría integrantes de las centrales obreras de la capital regia. López Obrador presentó ayer lunes su propuesta económica en el auditorio de Fundidora Monterrey (Cintermex), ante dos mil integrantes de la IP y estudiantes del Tecnológico de Monterrey, con asistencia de los medios de comunicación, mientras que Peña Nieto comió en privado con una docena de los capitanes de empresas importantes en Nuevo León y en el país, sin que se supiera el contenido de la reunión. AMLO pernoctó en Monterrey, para continuar con su gira el lunes; EPN regresó a pasar la noche en Toluca, como ha sido la tónica de estas tres primeras semanas de recorridos. Campaña de tierra, contra campaña de aire; eventos abiertos, a plaza libre, contra eventos cerrados, controlados y blindados; pókar abierto en materia de propuestas económicas, contra pókar cerrado en materia de compromisos económicos.

 

Monterrey y, en general, el norte del país, suele ser un indicador de los cambios y movimientos en el país. Desde la Revolución de 1910 hasta la primera alternancia presidencial del 2000 -casi un siglo de por medio-, el norte tiende a enviar señales económicas y políticas que luego se extienden por la República. En lo económico, el modelo de sustitución de importaciones y de industrialización aplicado progresivamente en la pasada década de los cuarenta, tuvo en Monterrey su principal exponente. En lo político, las primeras alternancias municipales y, sobre todo, estatales, se consolidaron en Baja California, Chihuahua y Nuevo León, en la década de los ochenta, y de aquí bajaron al centro y sur de México. 

 

Hoy Monterrey y el norte del país padecen una crisis de seguridad que en mucho es producto del agotamiento de los esquemas económicos y políticos aplicados en las últimas dos décadas en la región. La industria dejó de ser la gran actividad empleadora de mano de obra (una tendencia global, no exclusiva del norte del país, donde la llamada economía de “mentefactura” desplaza a la manufactura) y la simple alternancia del poder entre dos partidos (el bipartidismo regional PRI-AN propio de la región), no se tradujo en cambios relevante. La llamada “normalidad política” devino en atonía económica, desencanto social y decepción democrática.

 

La muestra viviente del agotamiento y carácter excluyente de este modelo económico y político impulsado alternadamente por PRI y PAN en el último cuarto de siglo, es la generación de jóvenes que hoy atiborran la cárceles de Nuevo León, que se contratan como carne de cañón con las bandas delincuenciales, que enfrentan al ejército y a la policía en la calles con el rostro cubierto (ocultando una identidad física que nunca han tenido socialmente) y formados culturalmente en los valores del “individualismo posesivo” (Macpherson), cuyas verbalizaciones en México son bien conocidas: “el que no tranza, no avanza”; “más vale vivir cinco años como Rey, y no una vida jodido”, entre otras expresiones donde el cinismo desplazó al civismo.

 

Hace seis años, AMLO no registró eventos como los del pasado fin de semana en Monterrey, o como la apertura que se está presentando en otras plazas del norte. La campaña de odio, “un peligro para México”, prendió como pasto seco en esta región. Aquí hubo empresas y empresarios que advirtieron a sus trabajadores, “si López Obrador gana, este negocio cierra”.

 

Hoy las circunstancias son diferentes. El peligro para México llegó de donde se supone vendría la salvación. Ninguno de los cuatro jinetes del Apocalipsis mexicano fue domado. Por el contrario. Hoy existe más  inseguridad, desempleo, desigualdad y corrupción que hace seis años. Por ello, la expresión “por un cambio verdadero” adquiere sentido y resonancia en lugares donde ya conocieron el cambio ficticio o ilusorio entre dos partidos de una misma corriente histórica conservadora, PRI-AN. 

 

El hartazgo, la decepción y la falta de resultados de este modelo de dos décadas acentuado en el norte del país, es lo que está en el origen de este reencuentro de empresarios y ciudadanos con AMLO. Es una exigencia de “cambio verdadero” a la que está dando forma la organización Despierta México, una iniciativa de participación ciudadana de Alfonso Romo, Fernando Turner y Adolfo Hellmund, entre otros. El norte está despertando, y cuando eso sucede, el resto del país se levanta.

 

ricardo_monreal_avila@yahoo.com.mx

Twitter: @ricardomonreala                  

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