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Otra vez la guerra sucia en las campañas electorales


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11 de junio de 2012
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Otra vez la guerra sucia en las campañas electorales

 

En el 2006, el entonces candidato a la Presidencia de la República por la coalición "Por el Bien de Todos" AMLO fue objeto de una guerra sucia emprendida por el PAN y por algunos organismos empresariales, quienes recurrieron a la contratación de miles de spots denigrantes que saturaron la radio y la televisión, en los que se difamaba, descalificaba e injuriaba sin escrúpulos al entonces puntero en las preferencias electorales.

 

Estos métodos infames y tramposos de confundir y atemorizar a la ciudadanía provocaron división, confrontación y polarización en el país, las heridas fueron tan profundas y difíciles de cicatrizar que no han sanado en su totalidad, al grado que el beneficiario del "haya sido como haya sido" a casi seis años de su gobierno aún no genera las condiciones de confianza y credibilidad en un amplio sector de los entonces electores.

 

Ante este fenómeno de polarización desatado por la guerra sucia de 2006, los legisladores federales llevamos a cabo la reforma electoral de 2007, cuyo espíritu fue establecer candados que eviten las campañas negras, el uso indebido de recursos públicos y de aquellos de dudosa procedencia en las campañas electorales.

 

En el nuevo marco legal se restringe la contratación de tiempos en medios electrónicos y se impide la contratación de espacios por parte de particulares, como lo establece el artículo 49, fracción 4 del COFIPE, el cual señala que: "Ninguna persona física o moral, sea a título propio o por cuenta de terceros, podrá contratar propaganda en radio y televisión dirigida a influir en las preferencias electorales de los ciudadanos, ni a favor o en contra de partidos políticos o de candidatos a cargos de elección popular. Queda prohibida la transmisión en territorio nacional de este tipo de propaganda contratada en el extranjero".

 

No obstante a estos candados, en el actual proceso electoral, otra vez la guerra sucia está presente en las campañas políticas por falta de rigor en la aplicación de la ley por parte del árbitro de la contienda, el IFE con sus interpretaciones de la ley no ha contribuido, desde mi punto de vista a que se cumpla a cabalidad el espíritu de la reforma electoral, es decir, cerrar el paso a las campañas de lodo, al permitir que los partidos políticos recurran a la transmisión de spots, donde se denosta, se difama, se calumnia y se manipulan hechos y la realidad, con información incompleta, tendenciosa y carente de verdad.

 

Al principio, mientras el candidato del PRI-PVE se consideraba como puntero inalcanzable en las encuestas electorales, los ataques del PAN se dirigieron a Enrique Peña Nieto y se ignoraba en los mismos al candidato del Movimiento Progresista PRD-PT-MC. Sin embargo, AMLO ha sido objeto de una guerra sucia a partir de que se dieron a conocer los resultados de las encuestas de María de las Heras y de Covarrubias levantadas a finales de la segunda semana de mayo, en las cuales la diferencia entre EPN y AMLO se reducía a 8 y 9 puntos.

 

Los ataques contra AMLO arreciaron aún más, al conocerse los resultados de la encuesta del Grupo Reforma levantada del 24 al 27 de mayo, en la cual se cierra la diferencia entre los dos candidatos punteros a solo 4 puntos, mientras la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota se iba a un distante tercer lugar.

 

En los nuevos spots del PAN y del PRI contra AMLO se llega al colmo de manipular y reeditar su discurso pronunciado ante jóvenes en la plaza de la Constitución para hacer creer que está en favor de la vía armada para lograr el cambio en el país, o se seleccionan fragmentos a modo, de la conversación de una cena donde supuestamente se pidieron recursos a empresarios para apoyar su campaña, sin mencionar la parte de la grabación donde se dice que AMLO no sabe de esta cena y que él nunca acepta se pida dinero para sus campañas.

 

Si en estos últimos días de la campaña el IFE no pone orden y un alto a la guerra sucia, a las campañas de odio y de lodo, éstas se recrearán y se intensificarán. El IFE sin restringir la crítica dura y la libertad de expresión debe inhibir la calumnia y la denigración, no basta decir que en su caso los partidos y los candidatos inconformes podrán recurrir a otras instancias como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, debe se más enérgico, actuar con más rigor para garantizar los principios rectores de nuestra democracia.

 

Por otra parte, la guerra sucia provoca un clima de hartazgo y desánimo en los procesos electorales y por consiguiente, una baja participación de la ciudadanía en las urnas, lo cual no favorece a nuestra incipiente democracia. Afortunadamente en este proceso electoral, esto no va ocurrir, gracias a la decidida participación de los jóvenes, quienes se han fijado la meta de abatir el abstencionismo de este importante sector que representa el 30 por ciento del padrón electoral.

 

Finalmente, nos pronunciamos porque en estas escasas tres semanas restantes para la elección imperen las propuestas de solución a los grandes problemas del país en la educación, salud, empleo, seguridad, medio ambiente, campo, pobreza, hambre y desigualdad social. Impere la civilidad política entre partidos y candidatos, la situación del país requiere de un México unido, de concordia y de la participación de todas y todos; el cambio verdadero y la reconstrucción del país para las actuales y próximas generaciones está en manos del pueblo, en el voto libre y razonado que emitan los ciudadanos este primero de julio.

 

mejia_haro@hotmail.com y amejiah@senado.gob.mx

Página Internet: www.mejiaharo.mx

* Senador de la República por Zacatecas.

NOTA: Esta imagen es solo ilustrativa de mx.globedia.com

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